Ambos materiales se obtienen al transformar residuos de algodón y poliéster ya existentes en nuevas fibras reutilizables para fabricar nuevos productos. Pueden ser:
Pre-consumo (post-industrial): Retales, recortes de tela y restos de hilos sobrantes de las fábricas durante el proceso de corte y confección.
Post-consumo: Prendas de vestir usadas y textiles del hogar que llegaron al final de su vida útil y se recolectaron para su reciclaje
De esta manera reducimos el consumo de agua, energía y emisiones de CO2, además de favorecer la economía circular evitando que los residuos textiles acaben en vertederos.